Teocintle Mitotilli
"Bendición del Sagrado Maíz"

En el transcurso de la historia de la humanidad son seis las civilizaciones las que alcanzaron un alto grado de desarrollo a través de la filosofía, el arte, el orden social y por supuesto la agricultura.


Las grandes civilizaciones de la humanidad pudieron forjar su desarrollo gracias al sustento que les aseguraba la supervivencia y así tener tiempo disponible para resolver las preguntas fundamentales del ser que son: ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?, ¿Hacia dónde voy? Y ¿Cuál es el sentido de mi existencia?.


Así como es como China alcanzó un alto grade de desarrollo cultural gracias al arroz, Mesopotamia con el trigo, los Incas con la papa y nuestros ancestros nativos de Anahuac con el Maíz.


Así es, gran parte del desarrollo cultural del antiguo México se lo debemos al maíz, sin embargo hay que considerar que el maíz como lo conocemos hoy es uno de los grandes inventos de la humanidad debido a que es el resultado de la modificación genética de una planta primitiva llamada “teocintle”.


Partamos del hecho de que durante miles de años los nativos de Anahuac, principalmente los Olmecas a través de un método de cultivo conocido como “la milpa” lograron reunir las condiciones necesarias para tener alimento durante todo el año y así asentarse en un solo territorio, lo cual les posibilitó dejar de ser nómadas.


Al tener el sustento asegurado hubo la disciplina y sistematización para crear la cuenta del tiempo, el estudio astronómico, un sistema educativo eficiente, el establecimiento de las normas sociales y por ende la comprensión de cuál es nuestra naturaleza humana para que de esta forma lográramos trascender de las necesidades puramente biológicas a las necesidades del alma, aquellas que involucran la espiritualidad y la trascendencia del Ser.


De esta forma es que cuando nos reunimos a celebrar la ceremonia de bendición del maíz tomamos una mazorca en nuestras manos y reconocemos que en ella está el trabajo de miles de generaciones que por cientos de siglos han dedicado su tiempo y esfuerzo a dar continuidad a la voluntad de relacionarse armónicamente con los recursos de la tierra.


En la mazorca de maíz están representados nuestros ancestros, por lo tanto a través de él podemos honrar nuestro pasado. Igualmente en el sagrado maíz está simbolizada la dualidad sagrada que nombramos Ometeotl ya que las hojas son la parte externa de nuestras relaciones y los granos de maíz son nuestros órganos y sistemas internos.


En la ceremonia de la bendición del maíz reunimos en nuestras manos granos de color rojo y con ellos representamos nuestra sangre, con los amarillos nuestra piel, con los negros nuestro cabello, con los blancos nuestros huesos y finalmente con los azules al espíritu.


Indefectiblemente en nuestro linaje con total seguridad hay ancestros que dedicaron su tiempo y su vida al cultivo del maíz, y al pasar los granos de una generación a otra llegaron a nuestras manos las semillas vivas que alimentan a la generación presente, por lo tanto el maíz actual es un encuentro con el pasado, el presente y el futuro.


¿Por qué bendecir al Maíz? Porque en él está simbolizada nuestra vida, de donde venimos, lo que nos sustenta y lo que nos da la energía para ocuparnos de descubrir quienes somos.


Bendecir al maíz es una práctica en la que honramos la tierra que nos nutre, el Sol que nos ilumina, la lluvia que nos baña y las relaciones que dan sentido a nuestro camino.


Quien no es capaz de sensibilizarse ante la presencia del sagrado maíz, en definitiva, vive en una quimera rodeada de una obscuridad lúgubre. En este sentido bendecir al maíz es reconocer lo más valioso que tenemos que es: “la voluntad”,  un aspecto del desarrollo humanos que nos hace crecer y compartir los frutos de nuestro esfuerzo.