Macuahuitl


El mito asociado a los pueblos guerreros.

El macuahuitl es el arma que se ha asociado por excelencia a los sangrientos, bárbaros y temibles Mexicas, los cronistas europeos hablaban exageradamente de ella como el arma mortal con la cual luchaban sus feroces enemigos, batallas en las cuales por supuesto ellos eran los vencedores.

Sin embargo hay un planteamiento esencial alrededor del Macuahuitl: “Si los Mexicas eran efectivamente un pueblo que tenía como eje central a la guerra, la conquista y la imposición sobre otros pueblos, ¿por qué usaban armas tan primitivas?

El error que se comete comúnmente es interpretar a nuestra cultura de origen desde una perspectiva eurocéntrica, o sea vista desde el ojo del europeo de aquella época. En esta perspectiva el propósito central es la conquista (imposición, dominación y saqueo), la evangelización (implementación forzada de un nuevo sistema de creencias religiosas) y la explotación (apropiación de recursos naturales y esclavitud).

Estos tres aspectos forman parte de lo que generalmente denominamos “colonización”.

Es imprescindible comprender que si de verdad los Mexicas tuvieran como eje central de su actividad a la guerra y el sometimiento de otros pueblos, entonces debería haber evidencia de un esfuerzo sostenido en la construcción y desarrollo de armas más sofisticadas para su época, y de ello no hay evidencia ni en las crónicas europeas ni en los vestigios arqueológicos.

La “historia oficial” que nos han impuesto desde hace 500 años no puede ser sostenida con las evidencias ya que las armas usadas por los pueblos originarios de Anahuac se resumen al macuahuitl, el atlatl, las lanzas y la honda, las cuales tienen propósitos asociados a la actividad de la cacería.

Desde otra perspectiva, en efecto, la guerra era un tema central para los pueblos nativos pero desde un enfoque florido, místico y simbólico que hoy día es muy bien conocido, estudiado y entendido.

La guerra florida es un simbolismo asociado a la batalla por dominarse a sí mismo. Es el acto de vencer las pasiones propias dominando al enemigo interno, el cual lo podemos ver en un espejo humeante y mediante la impecabilidad hacer florecer la voluntad con las espinas del autosacrificio.

Ofrecer el corazón al servicio por el pueblo, morir en el intento de ser impecable, derramar la sangre como presencia viva del linaje, decapitarse para deshacerse del raciocinio, morirse como símbolo del desapego al mundo material y promover el surgimiento de lo más noble en nuestro Ser interno es considerado en su conjunto “el florecimiento”.

Es así como en esencia denominamos a los “guerreros de la muerte florecida” a aquellas personas que han decidido la autorregulación, el dominio propio, ser dueños de sí mismos y mantenerse en un estado de Unidad bajo el cual no hay separación con los componentes del cielo, de la tierra y del inframundo.

Por obviedad un guerrero de la muerte florecida necesita una herramienta de poder que le de posibilidades de llegar a apreciar lo profundo de las cosas, separar con un filo el mundo dual porque de un lado hay obscuridad, muerte y vacío y del otro hay tonal (luz, energía), vida y plenitud. Es esta la razón por la cual el macuahuitl tiene cuchillos de obsidiana incrustados.

Todo depende del sentido que se le de a las cosas ya que en este mundo dual puedes quedarte con lo superficial, viendo a un guerrero ocelote o jaguar con su “espada letal para dominar el entorno” o puedes observar la realidad desde la Toltecayotl, la sabiduría cósmica en la que lo realmente importante sobre el mundo no es apreciado con los sentidos del cuerpo sino experimentado desde el espíritu.

Cada quien obtenga lo que corresponda a su estado del Ser.

Que en tu camino sea fortalecido el guerrero de la muerte florecida y que tu Macuahuitl te abra el camino a la conciencia, son los mejores deseos de tu hermano Tlahuilcoatl.