Xihuitl Nahui Tecpatl


PAQUINI YANCUIC XIHUITL NAHUI TECPATL
Feliz año nuevo Cuatro Pedernal.

Este viernes 11 de marzo a las 18:43 horas da inicio el año nuevo de la cuenta de nuestros abuelos Nahuas y que contiene los signos Nahui Tecpatl “Cuatro Cuchillo de Obsidiana”.

Este nuevo ciclo de 365.25 días estará dedicado a Zenteotl “La energía sagrada del Maíz”.

Para este año el numeral cuatro nos marca que se requiere estar muy integrados a la naturaleza ya que el cuatro es la unificación de los cuatro elementos: tierra, viento, agua y fuego; las cuatro estaciones del año; las cuatro direcciones cósmicas; las cuatro fases lunares, los cuatro Tlaloques generadores de lluvia y los cuatro sostenedores del Universo, también llamados “los cuatro Tezcatlipocas".

Es un tiempo para quitar de nosotros el estado de “enajenación” que nos mantiene “ajenos” a la naturaleza, por lo tanto es momento de salir al campo, subir los cerros, visitar el mar y presentar las ofrendas con las que honramos a la Madre Tierra y el Padre Cosmos. En este sentido durante el año tenemos 18 veintenas que son las principales ceremonias de las cuales nos podemos guiar para hacer nuestro trabajo personal y grupal.

El Tecpatl, Cuchillo de Obsidiana o Pedernal es con toda seguridad uno de los símbolos más significativos para nuestros pueblos de Anahuac.

Basados en la tradición Tolteca-Nahuatl, el Tecpatl que aparece dibujado en los códices o grabado en las piedras hace referencia a un rayo de Sol que viajó por el cosmos y llegó a la Tierra. De estos pedernales se alimenta Tlaltecuhtli para fecundar a Tonantzin.
Si miramos directo al Sol sentiremos como los cuchillos lastiman nuestros ojos, o si permanecemos demasiado tiempo expuestos al Sol nos daremos cuenta que estos cuchillos han friccionado y enrojecido nuestra piel.

El Tecpatl o cuchillo de obsidiana es la herramienta que adquiere la función de abrir para llegar a lo profundo de las cosas, por esta razón se le asocia con el raciocinio, la inteligencia y la memoria porque de manera simbólica podemos hacer un viaje hacia nuestros pensamientos más profundos, separando y analizando cada uno de los componentes de nuestra realidad.

También el Tecpatl es la herramienta utilizada en la práctica de los sacrificios humanos porque se necesita abrir el pecho y mostrar el corazón para que el Padre Sol ingrese en él.
El sacrificio del corazón propio es el acto más elevado al que pueden aspirar los guerreros debido a que, quien entrega su vida a la fuente de luz, vida y movimiento se ha entregado por completo a cumplir los propósitos de Ipalnemohuani “el gran espíritu dador de la vida”.
Quien abre su pecho y fusiona su corazón con el Sol se desprende del egoísmo y pone su vida al servicio del pueblo, es entonces cuando se le puede nombrar Yaocuauhtli “guerrero águila”, el guerreo que vuela alto junto con la gran águila que es el Sol, surcando los cielos con alas de luz.

Este año que inicia demanda nuestro sacrificio. Es tiempo para abrirnos y dejar que los pedernales de luz lleguen hasta nuestro corazón, de no hacerlo padeceremos la carga de vivir opacos y sin la luz que nos deje ver claramente el camino que nos corresponde andar.

Naui Tecpatl es un tiempo para dedicarlo a Zenteotl, el alimento sagrado del maíz que sustenta la vida de la raza humana.

Nuestros abuelos nos decían que los humanos fuimos hechos a base de maíz: el maíz negro dio color a nuestro pelo, el blanco formó nuestros huesos y dientes, el amarillo dio forma a nuestra piel y el rojo creó nuestra sangre. Ésta es una forma muy simbólica de decir que somos el fruto que se nutre de lo más sagrado que da la tierra. De no ser por el maíz nuestros abuelos nunca hubieran tenido el tiempo necesario para dedicarse a crear la filosofía y la ciencia que de sentido a la raza humana.

Las semillas se alimentan de la tierra en la Milpa, o campo de cultivo. Al ser sembradas toman del suelo todos los nutrientes que se requieren para crecer, florecer y dar los frutos que han de dar continuidad al maíz.

Nuestros abuelos decían que nosotros requerimos reconocernos como semillas porque pasamos por el mismo proceso, o sea, somos sembrados en un pedacito de tierra llamado cuerpo humano. Nuestro cuerpo es la cápsula que contiene el ADN que al entrar en contacto con el agua y la luz del Sol forma nuestro rostro y nuestro corazón, los cuales tienen los mismos rasgos de quienes nos antecedieron.

Desde este terroncito que nos han prestado solo por un tiempo aquí nos nutrimos de aquello que noblemente da la tierra, pero también tomamos alimento del campo de cultivo llamado “cultura”.
La cultura guarda en las comunidades y pueblos el lenguaje, los pensamientos, creencias, costumbres, tradiciones, mitos, ritos, leyendas, simbolismos y arquetipos que humanizan a un pueblo. En este sentido nacemos como animales racionales y al alimentarnos de todo aquello que ofrece la cultura es como nos humanizamos.

Tomar a Zenteotl como el arquetipo a trabajar en este año nos lleva a la prioridad de reconocernos como semillas que han sido sembradas en esta tierra para alimentarnos de la cultura, hacer nuestro crecimiento, florecer y dar nuestros frutos.

Nuestra cultura de Anahuac desarrolló durante varios miles de años una forma de dar sentido a la realidad e integró todo un sistemas de pensamiento, registros de observaciones y mediciones científicas de la tierra y el cosmos. De todos estos conocimientos hoy nos podemos nutrir para entender desde una filosofía milenaria el propósito de permanecer sobre la tierra.

Los ancestros de esta querida tierra de Anahuac nos enseñaron que venimos a la tierra a reconocernos como dualidad para entender que somos parte de la tierra con un cuerpo material y que a la vez pertenecemos al cosmos con un Ser, Espíritu o Alma que anima todo aquello que se percibe con los sentidos y que, dentro de este basto Universo tenemos como tarea descubrir nuestra individualidad. Al descubrir nuestra individualidad descubrimos también cuales fueron los talentos que tenemos que poner al servicio de nuestro pueblo para ser sujetos de cambio y aportar lo necesario para vivir en armonía.

A fin de cuentas, como buenos Macehuales “merecidos” lo más valioso con lo que contamos es el tiempo.

Que este nuevo ciclo Nahui Tecpatl abra con cuchillos de obsidiana todos los caminos que te posibiliten caminar por la senda de la verdad, el amor, la armonía y la sabiduría. Son los mejores deseos de tu hermano Tlahuilcoatl.