Tonantzin


Esta es la madre que te ha prestado un cuerpo con el cual puedas experimentar la vida.
Nuestro paso por aquí tiene un solo propósito... alcanzar el estado de unidad y ser felices.
Nuestros ancestros decían: "sólo dejaremos flores y por ellas seremos recordados".
Honrar a nuestra Madre Tierra es un acto en el cual a ella le damos un lugar en nuestro corazón, le hacemos un espacio en nuestra vida para reconocerla como parte nuestra y así respetarla amando todo lo que de ella viene.
De ella respiramos, de ella comemos y de ella tenemos un hogar.
Somos hechos a su imagen y semejanza: sus ríos nuestras venas, sus bosques nuestros pulmones, sus montañas nuestros huesos y su fuego interior nuestra sexualidad reproductiva.
Quien no es sensible ante los colores y aromas de una flor, quien no aprecia el aroma de la tierra mojada y quien no disfruta de las aguas del mar vive en un estado enajenado y tristemente su espíritu está agonizando.
Un canto de tradición dice:
"¡ya es tiempo!
ábrete corazón,
ábrete memoria antigua
y deja brillar al Sol
escondido en tu interior.

Mis honores a la mayor muestra de tolerancia que tenemos en el Universo que es nuestra Huey Tonantzin Tlalli in Coatlicue in Chalchiuhtlicue.
"Nuestra venerable Madre Tierra que es falda se serpientes, que es falda de jades".