Tlaloc
“Licor de la Tierra”

 

Quien llega a referirse a Tlaloc como “el dios de la lluvia” muestra la profunda ignorancia que tiene acerca de las culturas de Anahuac.

Tlaloc del idioma Nahuatl se compone de dos palabras que son: Tlalli “tierra” y Octli “licor”, por lo tanto en su integración Tlaloc se traduce como “Licor de la tierra”.

Es imprescindible considerar que nuestros ancestros de Anahuac eran Toltecas, o sea artistas de la vida y los términos con los cuales referirán a las fuentes generadoras de vida estarán inmersas en representaciones simbólicas que tocan los aspectos mas profundos del Ser.

En el caso de Tlaloc no podía ser diferente y es impresionante la presencia que tiene en los templos, códices, petroglifos, cerámica y ritualística con que integraban su cultura los antiguos mexicanos.

Para muchos podrá ser totalmente absurdo e incoherente denominar a la lluvia como un licor que cae del cielo para bañar la tierra, sin embargo veamos la perspectiva de la filosofía ancestral y notaremos lo hermoso que puede llegar a ser esta representación simbólica.

El Aoctli que conocemos hoy como “pulque” es una bebida alcoholizada que se obtiene del Maguey y al igual que todo licor no puede faltar en los ambientes festivos y de algarabía, por lo tanto al beber aoctli las personas se sonrojan tomando color en sus mejillas, se aligeran, se alegran, cantan, bailan y conviven dejando atrás sus diferencias, por lo tanto hay una convivencia armónica que integra a todos los presentes y así celebrar el acto de estar vivos.

Bien pues cuando Tlaloc llega a la tierra con sus gotas preciadas de agua sucede lo mismo: la Madre Tierra se llena de color, se alegra, las aves cantan, los animales salen de sus madrigueras para tomar el sol, y todo entra en un ambiente festivo con el cual todos seres vivos del reino vegetal y animal conviven en armonía para celebrar el acto preciado de la vida.

Seamos Toltecas, apreciemos los símbolos sagrados con que se ligaban a lo sagrado nuestros viejos abuelos.