SACRIFICIOS HUMANOS


Una muestra de cómo fueron plasmadas las narraciones sobre los sacrificios humanos la encontramos en el códice Ixtlilxochitl.
Éste códice perteneció a Fernando de Alva Ixtlilxochitl quien fue cronista texcocano y cuya obra principal es la Historia de la nación chichimeca.
Lo importante a tomar en cuenta de este códice es que fue elaborado en papel europeo, con escritos en español y por obviedad en tiempos posteriores a la invasión y saqueo que realizó Hernán Cortés a Tenochtitlan.
Los antiguos mexicanos escribían mediante un sistema de ideogramas, de tal manera que sus representaciones plasmaban ideas y conceptos complejos que solo podían ser comprendidos entendiendo el contexto histórico y cultural.
Es evidente que el códice Ixtlilxochitl no fue dibujado por Tlacuilos que eran los encargados de plasmar estos ideogramas y su estilo es propiamente europeo. Esto lo podemos identificar por la deficiencia en los detalles de los símbolos y la estructura corporal en el pictograma.
En este códice se narran los sacrificios que hacían los antiguos mexicanos en diferentes veintenas como Xocotl Huetzi y Teotleco, sin embargo en ninguno de los textos los autores afirman haber presenciado un ritual tan sangriento como los que describen en sus dibujos.
Estos elementos aunados a la falta de evidencia ósea ponen en tela de juicio la práctica del sacrificio humano. Es claro que ante la imposición y violación de los derechos fundamentales de un ser humano cualquiera puede escribir lo que le venga en gana sin cuestionamiento.
Sabemos que nuestros antepasados practicaban le penitencia, el sacrificio y el ayuno, de hecho muchas de estas costumbres siguen vigentes en diversos pueblos autóctonos.
Nuestros abuelos nos enseñaron a que con una espina de maguey pincháramos los ojos “no juzgar”; hiciéramos sangrar nuestro prepucio “uso adecuado de la sexualidad” y hacer sangrar la lengua “cuidar el verbo”. De la misma forma llevar el cuchillo de pedernal al corazón “llevar la luz al templo de la vida” y ofrecer el corazón a Tonatiuh “ofrecer la vida al servicio”. Éstas eran las ofrendas de un verdadero guerrero.
Recibe un abrazo de tu hermano Tlahuilcoatl