QUETZALCOATL - KUKULKAN

Equinoccio de primavera


La sombra que es proyectada en el templo dedicado a la serpiente emplumada en Chichen Itza plasma la esencia del único creador llamado por los Toltecas Ometeotl y por los Mayas Hunab Ku.
La dualidad creadora integra a los opuestos para dar paso a la existencia, y en la proyección del sol sobre el templo lo podemos ver tomando en cuanta el cuerpo de la serpiente que desciende.
Son siete las ondulaciones con luz asociadas a la esencia femenina y seis las que complementan con sombra, asociándose a lo masculino. Ambas suman trece.
El número trece es la presencia del dador de vida y movimiento, es su casa que está en el cielo trece niveles por encima de nosotros.
En el equinoccio se equilibra la luz y sombra, se da el descenso de la vida hacia nuestro plano terrenal para que las flores muestren sus colores y las semillas eclosionen dando forma a una multitud de seres vivos.
No hay duda en que nuestros ancestros eran grandes astrónomos y científicos pero más hay que reconocerles su pensamiento místico que trasciende la intelectualidad a través del arte de vivir.
Recibe un abrazo de tu hermano Tlahuilcoatl.