Nican Axcan “Aquí y Ahora”

Nuestros ancestros del antiguo Anahuac integraron un concepto filosófico de enorme profundidad llamado Nican Axcan que literalmente se traduce como “Aquí y Ahora” y mediante el cual hacen referencia a un centro, a un ombligo y principalmente al momento más importante que transcurre en la linea del tiempo que es el “presente”.

Para nuestros abuelos el centro de todo elUniverso donde confluyen todas las fuerzas divinas, animadas y con movimiento es el corazón.

En primera instancia, ante todas las cosas, si somos absolutamente conscientes, despiertos y sabios nos daremos cuenta que lo único que está sucediendo en este instante, en este preciso momento es que nuestro corazón está latiendo. En él hay movimiento y fluye el torrente de vida como un manantial deja correr su afluente. En esta inercia de movimiento una molécula de agua no volverá a pasar por el mismo lugar dos veces, por lo tanto todo tiene un destino, todo está inmerso en un caudal del cual se es parte junto con las otras especies vegetales, animales y minerales. Así es nuestra existencia.

Todo tiene sentido si de instante en instante el corazón emite un nuevo latido, por tanto en el momento en que se interrumpe el latir inmediato llega la muerte y las cosas trascienden a una nueva lógica, a un nuevo estado.

En el pensamiento Tolteca, donde se construye el arte de vivir se considera que si existimos y vivimos sobre la tierra es porque en nuestro centro-corazón están interactuando las energías celestes, terrenales e infrahumanas. En nuestro corazón se anima la influencia que ejercen los cuatro rumbos cardinales determinados por la conciencia (oriente), el amor (poniente), la inteligencia (norte) y la voluntad (sur). De forma similar en nuestro corazón está en movimiento la presencia de nuestros ancestros porque ellos son quienes a través de sus genes nos dejaron un rostro, una forma, y tanto con la fecundación como con la gestación amasaron nuestra carne.

Al entender estos conceptos nos daremos cuenta de que en la mayoría de las expresiones artísticas, de ciencia y arte este principio ligado al centro corazón se mantendrá presente.

Tenochtitlan fundado como el lugar donde las tunas rojas cual corazones bañados de sol crecen sobre las piedras, es el centro, el punto y el lugar donde el macehual (el que ha merecido el don de la vida) interactúa de forma central entre los cuatro puntos cardinales, el cielo, la tierra y el inframundo.

Estos conceptos se plasmaron artísticamente en diversos códices, piedras y símbolos pero se mantienen en la práctica cotidiana y principalmente en la estructura ritual y ceremonial.

En la Mitotilistli o danza ritual siempre hay un Tlalmanalli (ofrenda) con los cuatro rumbos y los cuatro elementos simbolizados. En el centro junto con el tlalmanalli se hace presente el Huehuetl (tambor ritual) que al hacerse vibrar resuena como el latido de un corazón, un latido que por cierto dirige cada uno de los pasos de la forma humana para representar los movimientos de los animales, el agua, el viento, las nubes, el Sol, la energía, la memoria histórica, etc.

En el Temazcalli que asemeja al vientre materno está el ombligo determinando el centro, en él hay atlachinolli (agua quemada) considerado como el momento preciso de la fecundación que con agua y fuego proporciona la medicina necesaria a nuestros corazones para encontrar la manera correcta de vivir.

En la búsqueda de visión ingresamos a un círculo de rezos, de medicina para que Tezcatlipoca Titlacahuan (el espejo humeante que portamos en nuestro interior) nos haga tomar conciencia de que sólo existimos en el Nican Axcan, en el presente y comprender que la conciencia del tiempo trasciende todas las necesidades carnales. Es un instante y una práctica en la que llegamos a reconocer que con lo único que contamos es con el latir de nuestro corazón porque nos despojamos de todo, en aislamiento y sea la voluntad la que nos haga seguir adelante.

En forma similar a estos principios los templos que hoy llaman sitios arqueológicos tienen la misma filosofía detrás dado que en algún sentido la intención los Tollanes o grandes ciudades sagradas buscan en en esencia convertirse en el centro del Universo, no en un sentido literal sino en el propósito bien intencionado de delimitar el tiempo y espacio desde el cual se experimenta la realidad.

Finalmente el Cauhpohualli o cuenta del tiempo muestra que en cada instante se manifiesta una energía asequible al ser humano para que la aproveche en el presente y con eso construya de instante en instante su destino, entonces dentro de la linea del tiempo el momento más valioso es el presente, el Nican Axcan porque solamente en él podemos hacer nuestro mejor intento de ser impecables.