MITOTE
En México usamos el término “mitote” para referirnos al escándalo, ruido, desorden, relajo o en ocasiones a todo aquello que nos saca de concentración. En realidad “Mitotl” es una palabra de origen Nahuatl para referirse a la fiesta o la algarabía.

Nuestros sabios abuelos de Anahuac usaban este concepto para referirse a la distracción, al desorden mental.

El mitote puede ser comparado con un mono que nunca deja de moverse y que no deja de hacer ruido dentro de nuestra cabeza. Es aquello que siempre nos tiene pensando, distraídos, moviéndonos y mecanizándonos con una cantaleta interna.

El problema está en que le damos demasiado poder, le cedemos el control sobre nuestro estado interior, por lo tanto continuamente estamos distraídos ya sea con estímulos visuales (televisión, computadora, celular), auditivos (música) o kinestésicos (estar todo el tiempo en movimiento).

Lamentablemente cuando dentro de nosotros reina el mitote dejamos de contemplar lo esencial de la vida, por lo tanto a nuestro alrededor podrán pasar las cosas más extraordinarias y no darnos cuenta. Perdemos la capacidad de vivir el presente y estamos continuamente ocupados, saturados y en una visión de túnel que no nos permite mirar a nuestro alrededor.

Vivir en el mitote nos hace estar pesados porque implica cargar una gran cantidad de situaciones que no se pueden resolver al mismo tiempo, se convierte en un hábito muy duro de disolver. Es cansado porque lo traemos a todos lados, incluso a la cama cuando es momento de descansar.

Quien vive en el mitote se convierte en un estorbo ya que continuamente altera la armonía, el orden, la serenidad.

Nuestros abuelos nos enseñaron que un guerrero es disciplinado para dominar su mitote interno.

El guerrero encuentra la capacidad de estar sereno porque es la habilidad que le permite contemplar y percibir el trasfondo de las cosas. Dominarse a sí mismo conlleva dominar el mono interno que son las ideas, las sensaciones, la necesidad de hablar, la necesidad de ser escuchados.

Sin embargo, por increíble que parezca la Mitotiliztli o “la danza” que nos enseñaron nuestros abuelos, es una actividad que nos posibilita deshacernos del mitote interno. En la mitotiliztli todo aquello que hace tu lado izquierdo lo tiene que hacer también tu lado derecho. Implica entrenar al cerebro a estar centrado, enfocado. Sabemos que quien se distrae mientras danza pierde la secuencia, pierde la armonía y pierde la capacidad de integración.

Esencialmente es imposible apreciar la vida si no logramos dominar nuestro “mitote”.

Nuestros abuelos nos enseñaron que solo la muerte nos lleva a la paz, quietud y serenidad interna. Le damos muerte al movimiento y es cuando estamos quietos; le damos muerte a la vista y es cuando cerramos los ojos para mirar hacia nuestro interior; le damos muerte a nuestros oídos para escuchar nuestro corazón; le damos muerte al gusto para saborear el momento presente y le damos muerte al olfato para regocijarnos con el olor del aire.

Muchas son las prácticas en la Toltequidad que nos ayudan a despojarnos del mitote interior. Contamos con la contemplación, la recapitulación, el canto, la danza, el temazcal, la pintura, la búsqueda de visión, la escultura, entre otras. Por este motivo, tener una práctica es esencial si queremos despertar nuestro potencial guerrero, un potencial que nos ayuda a librar la batalla más difícil de todas: “dominarse a sí mismo”.

Espero que encuentres la práctica que te ayude a dominar tu “mitote” interno, son los mejores deseos de tu hermano Tlahuilcoatl.