MICTLAN 2
El lugar de la muerte y reposo

Los antiguos Toltecas llamaron al rumbo norte el Mictlampa “La región de los muertos” por una diversidad de razones que a continuación mencionaré.

1. Si observamos con detenimiento un cielo estrellado nos daremos cuenta que el norte es el sitio en la bóveda celeste donde menor cantidad de estrellas se cuentan, por lo tanto es un lugar oscuro y vacío. Por esta razón el color con el que los Toltecas lo identificaban era el negro.
2. Al ser un lugar en el cielo donde las cosas carecen de movimiento y exceso de estimulación se le consideró el lugar ideal para descansar, para reposar después de todo un recorrido que hacemos sobre la tierra.
3. En el norte termina la vía láctea que es un camino luminoso conformado por millones de estrellas que parten desde el sur, por esta razón los muertos recorrían un camino previo antes de llegar al Mictlan. Cuando visitamos los templos sagrados de Teotihuacan encontramos el Miccaohtli o “camino de los muertos” que parte de sur a norte.
4. Cuando el cuerpo físico ha cumplido su función como vasija o contenedor del espíritu y está por regresar a la tierra, se pone frío y pálido, y cierto es que en otoño e invierno nos llegan vientos helados del norte que cortan como cuchillos de obsidiana.
5. En el Mictlan identificamos a Ce Tecpatl “la estrella polar” que marca el punto de centralidad, el eje de donde todo parte y a donde todo regresa, es esta la razón por la cual el norte tiene también como símbolo el pedernal o cuchillo de obsidiana.
6. Quienes custodian este sitio son Mictlantecuhtlli y Mictancinuatl “señor y señora de la muerte” quienes siempre están representados con cuerpos hechos a base de huesos y ataviados con flores. Es claro que lo único que permanecerá de nosotros sobre la tierra son nuestros huesos y nuestras buenas acciones. Si nuestra siembra de flores sobre la tierra da buenos frutos permaneceremos en la memoria de nuestro pueblo.
7. El valor de la vida es posible dimensionarlo gracias a la conciencia que poseemos de la muerte. El color de las flores es posible apreciarlo gracias a que carecen o poseen tonalidades claras y oscuras. Todo tiene una faceta dual, por lo tanto quienes permanecemos con movimiento sobre la tierra mantenemos viva la presencia de nuestros antepasados en la sangre. Los genes de nuestros ancestros son los que nos dieron un rostro, un corazón, la forma de nuestro cuerpo y el color de nuestra piel, por lo tanto ellos no están muertos sino que se mantienen con nosotros en otro estado, de otra manera. Los abuelos están en el Mictlan pero también manifiestos en nosotros. La regla dice que como es arriba es abajo y así como es claro es oscuro, en realidad todo parte de un concepto dual que es impermanente.
8. Nuestros abuelos Toltecas nos enseñaron que la vida solo se puede disfrutar estando muertos, en otras palabras debemos renunciar al mundo ya que desnudos llegamos y desnudos nos vamos, en realidad al morir no llevamos con nosotros ni siquiera lo que cabe en la palma de nuestras manos. Si aprendemos a morir cada día dejamos de estar apegados al cuerpo y los placeres pasajeros, por lo tanto nos dispondremos a disfrutar solo lo que tenemos de instante en instante, en el eterno presente.
9. En cada uno de nosotros solamente hay dos cosas que podemos dar por ciertas, la primera es que existimos y la segunda es que nuestro destino está allá, en el Mictlan, junto con los que nos antecedieron.

Cada día es un buen instante para morir.

Recibe un abrazo de tu hermano Tlahuilcoatl