Mayahuel
La madre abundante que ofrece la leche de la tierra.

La unidad femenina fue mostrada y sintetizada con sus diversos atributos en Mayahuel.

Es un término que del Nahuatl se compone de Metl “maguey” y Yahualli “redondo o circular”, por lo tanto podemos decir que con el nombre se hace referencia a todo lo que rodea o se asocia a Mayahuel.

Podemos considerar que Mayahuel es la síntesis de todo el poder creador femenino, asociado a lo terrenal y celestial, dispuesto en una proximidad para que los humanos bebamos de sus aguas nutrientes.

Ella pone a nuestra disposición todos los elementos que hacen posible el sustento y el trabajo para que los hombres y mujeres sobre la tierra logremos alcanzar el grado de Macehuales “merecidos”.

En sus diversas representaciones se plasman las asociaciones con los diversos arquetipos femeninos ligados a la creación, fertilidad, renacimiento, trabajo y ofrenda.

Mayahuel es una de las manifestaciones de Tonantzin “nuestra venerable madre”. Ella porta los cuatrocientos pechos de donde se emanan las aguas sagradas que requiere el guerrero para tomar la fuerza de voluntad, para nutrirse de los minerales esenciales que dan fuerza al cuerpo e ir a la batalla florida, aquella batalla en la búsqueda de hacer florecer el corazón. (Códice Fejérváry Mayer)

Ella surge de las fauces de la tierra y se posa en una postura de parto sobre el caparazón de una tortuga y una serpiente, símbolo de aquello que conserva en su interior y que lo trae a la tierra por medio de su cuerpo, concentrándolo en una vasija de barro de la cual emanan flores. (Códice Laud, Fejérváry Mayer y Borgia)

Sus pencas están elevadas al cielo para tomar toda la energía del cosmos, por esta razón en una de sus representaciones porta en su vestimenta el quechquemitl “poncho” y su cueitl “falda” con los coyolli “cascabeles” que la asocian a la energía lunar, celestial y cósmica. En este sentido sus aguas nutrientes contienen toda la esencia nutritiva de la tierra y la energía celestial. De una de sus tetas bebe un pez como símbolo de fecundidad ya que las aguas nutrientes sustentan la vida. (Códice Borgia).

Particularmente en la lámina 6 del Códice Borbónicos la vemos rigiendo la trecena Malinalli “hierba” del Tonalpuhualli “la cuenta de las energía”. Aquí porta un tocado de algodón que la asocia con Tlazolteotl “la esencia renovadora de la tierra”.

En el códice Laud la vemos tomando el malacate, el instrumento para hilar y en el Códice Borbónicus toma sobre su mano las cuerdas. En este sentido de Mayahuel se obtienen las fibras de las cuales se pueden hacer las cuerdas e hilos para tejer diversos telares que sirven principalmente para el trabajo.

En varias representaciones la encontramos portando una nariguera de jade, elemento que la asocia con las aguas terrestres de Chalchiuhtlicue “la que tiene faldas de jade”, las aguas femeninas y verticales que se posan sobre la tierra para que de ella emane y fluya la vida.

Con todos estos elementos podemos indagar por qué Mayahuel ocupaba un lugar esencial dentro de la vida de nuestros ancestros asociándose con la creación, la medicina, la alegría y la renovación.

Del Maguey tomamos el néctar de la tierra transformado en una leche preciosa que llamamos aguamiel o pulque y que proporciona los nutrientes esenciales para tomar fuerza en la vida y también para darle alegría al espíritu.

De sus pencas nos son dadas las púas para el sacrificio. En diversos códices vemos cómo estas espinas hacen sangrar los ojos (sacrificio para dejar de juzgar), hacen sangrar la lengua (dejar de maldecir), hacen sangrar los órganos genitales (dejar de desperdiciar la energía creadora), hacen sangrar los oídos (aprender a escuchar) y hacen sangrar la piel (ser sensibles, compasivos).

Mayahuel sintetiza todo el poder creador y abundante de la esencia femenina tanto terrenal como celestial. En su cuerpo son protegidas y concentradas las aguas lechosas necesarias para tomar fuerza a la hora del trabajo físico y espiritual. Ella nos teje, nos entrelaza con sus hilos que corren por debajo de la tierra, manteniéndonos relacionados, entrelazados, regidos por las mismas leyes y reglas.

Quien toma de Mayahuel su sentido y su significado, entiende la naturaleza misma de las cosas, pues a final de cuentas es la tierra de donde tomamos un cuerpo y es el espíritu que se abre al cielo.

Que los brazos de Mayahuel nos sigan manteniendo entrelazados y que sus cuatrocientos pechos nos siga dando el alimento esencial para ser guerreros del espíritu, son los mejores deseos de tu hermano Tlahuilcoatl.