Malinalli


Hoy en la cuenta del tiempo Tolteca es un día "matlactlihuan yei Malinalli" trece hierba torcida.
¿Que sentido tiene que los antiguos mexicanos dedicaran un día al este símbolo?
Observando el pictograma observamos que en la base hay un maxilar inferior del cual crece la hierba, ya que esta planta que crece y abunda por todos lados manifiesta la muerte y renacimiento de la naturaleza. Por lo tanto en invierno se seca y palidece, en primavera emana sus capullos y en verano reverdece creando las semillas que guardará en otoño.
Malinalli también es un símbolo asociado al fuego femenino, tan es así que a las mujeres sahumadoras se les denomina "Malinallis". Cuando la hierba está seca se usa para iniciar el fuego en el fogón del hogar, en la hornilla del temazcal y en el popochcomitl o vasija de sahumar.
En el campo estando seca si se le prende fuego se dice que "arde y se riega la candela". En este sentido es como se dice que el fuego de Malinalli es un fuego purificador, de limpieza y renovación siendo que al realizarlo la tierra se vuelve más fértil y se limpia para el nuevo proceso agrícola.
Cuando una Cíhuatl malinalli o mujer sahumadora porta su vasija y sobre su fuego deposita copal lo resultante es la limpieza y purificación del espíritu. Con él se evoca el recuerdo de nuestros ancestros y se atrae a lo que es dulce y embriagador para las almas tangibles e intangibles.
Esta hierba torcida crece hasta en los lugares menos esperados lo que nos enseña su capacidad de adaptación y nobleza.
Cuando intentamos vivir como lo hace la Malinalli crecemos en el pequeño espacio que nos tocó vivir que es nuestro pueblo, nuestra comunidad y participamos activa y conscientemente en las diversas etapas de vida y renovación junto con nuestros hermanos.
Nuestra Malinalli o fuego interior puede mantener apagado o encendido en función de cómo lo alimentemos. Si estamos distraídos y ocupados permanentemente con las cosas transitorias de la vida el fuego se apaga pues la energía va hacia afuera, en cambio cuando dirigimos la atención hacia adentro el fuego se aviva y esas brasas pueden transformar cada uno de los sentimientos, pensamientos y experiencias que no hacen fértil a nuestro corazón.
Un día como hoy nos invita a poner atención y avivar nuestro fuego para para unirlo al trece que es el Omeyocan, el lugar donde mora la dualidad creadora, arriba en el treceavo cielo.
Recibe un abrazo de tu hermano Tlahuilcoatl.