Lo único que de verdad posees en la vida son tus acciones.

Nada de esta tierra te pertenece.

Has venido a formar parte de este plano con un rostro en el cual se plasma la viva presencia de tus ancestros. Ellos viven en tu color de piel, en la forma de tu pelo, en el color de tus ojos y en las tradiciones que dejaron para ti.

Has venido a este mundo donde tendrás una cantidad limitada de latidos del corazón, por lo tanto has nacido para morir.

Hasta el más tirano y hasta el más evolucionado han experimentado la muerte.

Sin embargo, antes de que ese destino se cumpla posees el libre albedrío para hacer de tu vida una obra de arte o un ente anquilosado.

Indefectiblemente todos tenemos un nivel de ser. Hay personas mejores que tu y personas peores que tu, pero eso no determina quien eres, al contrario lo que te hace ser tu mismo es el mejor esfuerzo que haces para perfeccionarte en el arte de vivir, el esfuerzo que haces para vencer tus pasiones.

El dominio que logres tener sobre ti mismo es lo que te hace ser un guerrero del espíritu.