JADE Y PLUMAS


Los antiguos Toltecas del periodo clásico en Mesoamérica, después de haber transitado una etapa formativa pudieron ser capaces de definir un centro que animaba todo lo que existía sobre la tierra.
Construyeron en su cultura un arquetipo con esencia dual que permeaba todo lo existente. Basándose en esto entendieron que el cuerpo humano es la presencia viva de la tierra que como una vasija de barro contiene el espíritu.
Al ser Toltecas y estar dedicados al arte simbolizaron en el jade y las plumas a el alma.
El axioma que debía desarrollarse en todo humano era alcanzar a ser Quetzalcoatl, para que pudiera considerarse un verdadero "Hombre". Por lo tanto el Macehual (merecido) al hacer posible enlazar al cielo con la tierra comprendía el sentido de su existencia que no es otro más que perfeccionar su espíritu.
Un guerreo que se iniciaba en la toltequidad buscaba como fin hacer de su corazón un espacio florido y de su rostro una entidad sabia, ya que trascendiendo sus pasiones mundanas conseguía manifestar los actos verdaderos de la vida.
De la toltequidad aprendemos que debemos embellecernos con jades y plumas, solo es necesario hacerse acreedor de dichos atributos.
Recibe un abrazo de tu hermano Tlahuilcoatl