De revista PROCESO 13 de marzo de 2015

Las instituciones religiosas en la historia de la humanidad han atrasado profundamente la evolución espiritual en la humanidad doliente, sobre todo aquellas que basan sus principios en aspectos dogmáticos.
Está comprobado que aquellos países, sobre todo de América Latina que en su gran mayoría poblacional son católicos presentan un atraso sociocultural profundo, y no es de sorprendernos cuando escuchamos declaraciones como las del Papa Francisco.
México ha sido una nación Guadalupana porque en en el inconsciente colectivo de cada uno de nosotros está viva la raíz de nuestros antepasados. Quienes hemos estudiado el tema sabemos que el manto de la Virgen de Guadalupe no está plasmada una advocación mariana sino los símbolos prehispánicos ligados a Tonantzin Coatlicue.

Es penosa y grosera la declaración del alta jerarca de la iglesia en cuyo mensaje nos dice entre líneas que nos tenemos que someter al destino que estamos teniendo pues somos culpables de no adorar a su dios como ellos lo señalan.

Necesitamos comprender más que nunca que la crisis humana que vivimos tiene su origen en la carencia de cultura, y la iglesia católica ha contribuido enormemente a este proceso pues se trata de una serie de prácticas en las cuales no se le enseña a los feligreses a "pensar" sino a "obedecer sin cuestionar".

Afortunadamente son cada vez más las personas que han salidos de las iglesias para encontrar a Dios.

Cargar en hombros y poner la otra mejilla es una invitación a seguir sumisos ante un gobierno que saquea, abusa y comete crímenes de lesa humanidad.
Por supuesto que esta no era la filosofía de Jesús el Cristo y bastaría con llevar a cabo dos de sus enseñanzas para que esta humanidad sea diferente que son: "no hacer a otro lo que no quieras para ti" y "no mirar la paja en el ojo ajeno sino ver el tronco que hay en el tuyo".

Filosofía y religión distan mucho de ser lo mismo.

La iglesia católica teje su propio destino. Aún así no creo que el Vaticano rechace las limosnas provenientes de la Basílica de Guadalupe o las considere dinero del diablo.

Por lo pronto los mexicanos tenemos una filosofía milenaria llamada Toltecayotl que contiene en su estructura un conjunto de principios esenciales para la vida y de la cual nos podemos asir para darle dirección a esta humanidad doliente.

El que tenga ojos que vea.

Nota

MÉXICO, D.F. (apro).- Los conflictos y la violencia que padece México son un castigo del diablo por su histórica devoción católica, aseguró el Papa Francisco, y destacó que la solución a esa problemática exige a todos los mexicanos “poner el hombro”.

En una entrevista televisiva difundida anoche, el máximo jerarca de la Iglesia católica señaló que México, azotado por la violencia del narcotráfico, es un país que ha engendrado mártires y “el diablo lo castiga con mucha bronca” debido a su histórica devoción a la Virgen de Guadalupe.

“Yo creo que el diablo le pasó la boleta histórica a México, ¿no? Y por eso todas estas cosas, usted ve que en la historia siempre han aparecido focos de conflicto grave, ¿no? ¿Quién tiene la culpa? ¿El gobierno? Esa es la solución, la respuesta, más superficial”, subrayó.

Sobre los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, el Papa soltó: “Hay gente que está bien y quizás la muerte de estos chicos no les llegó, les resbaló (…) Pero la mayoría del pueblo mexicano es solidario. Y esa es una de las virtudes que tienen ustedes, ¿no? Y creo que todos tienen que poner el hombro ahí, para resolver esto de alguna manera ¿no?”.

Francisco también habló del incidente diplomático surgido en febrero entre México y el Vaticano, cuando se dio a conocer que el pontífice habló de evitar una “mexicanización” de Argentina ante el auge del narcotráfico.

Luego de explicar que esa expresión no buscaba ofender al pueblo de México, dijo: “Evidentemente que es un término, permítaseme la palabra, técnico. No tiene nada que ver ya con la dignidad de México. Como cuando hablamos de la balcanización, ni los serbios, ni los macedonios, ni los croatas se nos enojan”.

La expresión “levantó pólvora, pero la mayoría, por las estadísticas que me llegaron, que hicieron algunos periodistas de allá, el 90% del pueblo mexicano no se sintió ofendido por eso”, afirmó.