El Macehual


La concepción del hombre dentro del pensamiento en el antiguo México tiene un origen dual, por un lado surge de la tierra y se le es proporcionado un cuerpo con el cual a través de los sentidos pueda conocer todo lo que la creación ha puesto a su disposición, y así lograr los fines más elevados de su existencia. También se le ha dotado de un alma que anima a la materia corpórea y con ella darle sentido a la actividad humana.
Al surgir de la tierra se alimenta de lo que ella le proporciona y así sustenta lo que hace moverse y expresarse, por el contrario su espíritu requiere de una estructura consciente para desarrollar sentidos internos como la intuición y la compasión, pero estos sentidos no son dotados por la naturaleza.
Para desarrollar los sentidos internos es necesario dirigir la atención hacia el Sol cuando se posa en el poniente, justo antes de hacer un viaje hacia las entrañas de la tierra, hacia el inframundo y transitar las batallas contra los demonios que son nuestras pasiones.
Cuando el espíritu encarnado se ha vencido a sí mismo se convierte en un verdadero "Hombre" porque ha trascendido a la materia y no solo se alimenta de la tierra sino de lo que también le es proveído de la Cuauhxicalli o "Jícara celeste", el cielo, el universo mismo.
Por esta razón es que a los hombres y mujeres comunes se les llamó Macehuales o "merecidos" porque cada ser encarnado al estar vivo, latiendo su corazón tiene el merecimiento de la vida y con ella una oportunidad de hacer de su corazón un espacio florido y de su rostro una entidad sabia.
Sus cantos (palabras) y danza (sus actos) si son dedicados al Tloque Nahuaue Ipalnemohuani "el omnipresente dador de vida", éste derramará sobre su ombligo el alimento que nutre el espíritu, el alma, a lo intangible.
Cuando el verdadero "Hombre" ha despertado comprende la impermanencia, ya que todo lo que hay sobre la tierra no le pertenece, por lo tanto no lucha por nada siendo que hasta su mismo cuerpo regresará a ella y gracias al maravilloso acto de la muerte su espíritu se integrará al Universo.
Si el Macehualtin ha desperdiciado miserablemente su tiempo dedicándose solo a comer, reproducirse y dormir ha dejado ir una oportunidad valiosa de experimentar en sí mismo la dualidad, como resultado, no disfrutó de las cosas de la tierra y no se preparó para su muerte, asunto que lo dejará sin dirección.
Cuando el Macehual ha despertado comprende que lo más valioso sobre la tierra es "el tiempo" y al aprender a vivir de instante en instante en el presente se inserta en la eternidad y será recordado por las flores que dejó sobre el plano terrenal.
En la imagen se aprecia al hombre surgir de la tierra, mirando al poniente y alimentándose de lo que le provee el cielo y son escultura que se mantuvieron constantes en Mesoamérica, por la misma razón las encontramos en lugares tan distantes como el Templo Mayor y Chichen Itza.
Seamos dignos Macehuales en esta tierra!
Recibe un abrazo de tu hermano Tlahuilcoatl