CULTURA


Los organismos para poder desarrollarse y cumplir con los fines de su existencia requieren de un medio, del cual se nutren, crecen y se reproducen.
Cuando se hace un "cultivo" de una especie vegetal o animal deliberadamente se preparan los medios y el terreno para que se reproduzcan y se obtengan frutos de alta calidad.
Los habitantes del antiguo México desarrollaron un sistema de pensamiento y una actividad humana que funcionara como terreno en el cual fueran sembrados hombres y mujeres, para que se alimentaran de lo que les proporcionaron sus ancestros y así hacer posible que ellos dieran sus frutos y dejaran su semilla.
El alimento que recibe cada ser humano se da en forma de símbolos, costumbres, creencia, formas de pensamientos, ritos, mitos y rituales. Con ellos cada persona desarrollará un rostro propio y un corazón verdadero que se sintetiza en su "identidad". A este conjunto se le denomina "cultura".
Decían nuestros abuelos que en esta tierra sólo seremos recordados por las flores que dejamos sembradas.
Por lo tanto cuando el terreno se ha preparado bien las semillas crecerán sobre él y darán los frutos que alimentan, embelleciendo el paisaje con flores y aromas.
Nosotros hemos nacido en esta tierra y nuestros ancestros dejaron para nosotros un terreno fértil lleno de símbolos, costumbres, tradiciones, así como un sistema filosófico que nos posibilita entender la finalidad de nuestra existencia. En esta lógica si la persona no toma de su tierra lo que han dejados sus ancestros para él carecerá de "identidad", y estará vulnerable debido a que necesitará de alguien que le defina quién debe ser y en qué debe ocupar su fuerza.
Vivimos en una tierra fértil, llena de abundancia y somos herederos legítimos de los símbolos, axiomas y arquetipos que nos dan identidad propia, éstos se encuentran hoy día en nuestros templos llamados zonas arqueológicas y tristemente en los museos sin una utilidad sistémica.
Somos las semillas de esta tierra llamada Anahuac y es momento de reflexionar el terreno que estamos viviendo y más importante aún el terreno en el que están creciendo nuestros niños y jóvenes.
Cultivar los verdaderos Hombres y Mujeres debe ser el fin más elevado de una sociedad.
Recibe un abrazo de tu hermano Tlahuilcoatl