CHALCHIUHTOTOLIN GUAJOLOTE DE JADE


Hoy 29 de marzo en la cuenta del tiempo tolteca corre un día Chicnahui Tecpatl "nueve pedernal".
El numeral nueve está asociado a los niveles del Chicnaumictlan o "inframundo", los mundos internos donde se sustenta la vida sobre la tierra. Basados en la filosofía Tolteca el nueve es un número regido por el Chalchiuhtotolin o “guajolote de jade, el pavo precioso”. Este guajolote hace referencia directa a los defectos y la importancia personal.
Si observamos la naturaleza del guajolote es presumido, envidioso, agresivo, lujurioso y se la vive “inflado” para hacer creer a su entorno que es más grande de lo que realmente es.
Por lo tanto cuando hacemos notorio alguno de nuestros defectos, sobre todo la importancia personal, en la tradición decimos que traemos al guajolote puesto o que se ha inflado nuestro chalchiuhtotolin. Si observamos la imagen que lo expresa en el códice Borbónicus vemos a una de las advocaciones de Tezcatlipoca, “nuestro humear de espejo, el inconsciente” ya que se viste con las pieles y plumas del guajolote de jade.
Los días regidos por el numeral nueve nos invitan a trabajar de manera personal para observar a nuestros guajolotes, sacarlos de la oscuridad y transformar su plumaje en un águila radiante o volar tan ágil como un colibrí. En otras palabras, transformar nuestros defectos personales.
Si también hoy nos rige el símbolo Tecpatl “cuchillo de obsidiana” es una invitación a que estos guajolotes los sacrifiquemos, les cortemos el cuello o simplemente los eliminemos de nuestra vida. Éste es el verdadero sentido del sacrifico humano, una práctica en la que con el tecpatl sacrifiquemos nuestra vida, que no es más que dar muerte a nuestro egoísmo y poner al servicio nuestra vida, tarea nada sencilla para un guerrero.