Atecocolli
El Caracol

El Atecocolli es uno de los elementos más representativos de nuestra cultura de Anahuac. Los simbolismos y significados que contiene están muy relacionados con la filosofía, el arte y la mística de los pueblos antiguos.

Atecocolli es un vocablo náhuatl que hace referencia al caracol marino, un instrumento que comúnmente se hace sonar durante las diversas etapas de las ceremonias y rituales como la danza, el temazcal, la música y el llamado a la reunión o Tequio “trabajo”.

Atecocolli se compone con la integración de cuatro vocablos de la lengua náhuatl que son: 1) Atl, “agua”, 2) Tetl, “piedra”, 3) Cocojtli, “tubo” y 4) Ollin, “movimiento”.
Por lo tanto Atecocolli es una palabra que hace referencia a aquello que se formó en el agua y se calcificó tan duramente como la piedra, cuyo interior en espiral crea un tubo que genera el movimiento.

La mística que encierran estos elementos está asociado al movimiento e integración de los cinco componentes de la vida:

El Atecocolli contiene la energía del agua porque tuvo vida en este elemento, de ahí tomó forma y hasta en su interior conserva el espíritu del mar que podemos escuchar cuando lo acercamos al oído.
Está calcificado como las piedras, su dureza y solidez plasma la presencia del elemento tierra.
El viento se une al Atecocolli cuando lo hacemos sonar porque la vibración que se genera en el interior se da gracias a que nuestro aliento genera ondas en el interior del caracol en forma de espiral.
El fuego proviene del esfuerzo para tocarlo dado que invariablemente cuando hacemos sonar el Atecocolli apretamos el músculo de nuestro esfínter para que logre salir el sonido, por lo tanto es la fuerza que viene desde nuestro fuego sexual.
El quinto elemento está en el movimiento porque con la integración de los cuatro elementos vitales de vida se crea una vibración que abre el espacio y conecta lo terrenal con lo divino. Es la interacción con lo intangible, con el espíritu.
Cuando hacemos sonar el Atecocolli en realidad es un acto místico y de poder donde generamos que los cuatro elementos esenciales para la vida se integren en un movimiento que abre un tubo u ombligo de conexión para llamar a las energías sagradas y se hagan presentes en la intención que estamos trabajando.

Por este motivo con el sonido del Atecocolli se pide permiso para iniciar nuestra ceremonia, abriendo y llamando a lo sagrado. Con él en el transcurso de nuestro ritual reafirmamos las intenciones de trabajo, y finalmente con toque de caracol cerramos y damos gracias a todas las energías que se hicieron presentes en el espacio de nuestra ceremonia, espacio en el cual convivimos e interactuamos con lo sagrado.

Tomando en cuenta estos significantes y significados es como podemos entender que uno de los símbolos característicos de Quetzalcoatl es el Atecocolli.

Quetzalcoatl es la sabiduría, la conexión con lo sagrado y divino, el espíritu elevado que está incorporado con el Ser más allá de la materia, es el Ser despierto que comprende lo que es de la tierra y lo que es del cosmos, es el entendimiento absoluto de la vida y la muerte.

Es indispensable entender y conocer que cada uno de los elementos que integran nuestros rituales y ceremonias tiene siempre un propósito, un por qué y un para qué. No lo hacemos o no debemos hacerlo por simple costumbre o mecanicidad, al contrario, cuando conseguimos penetrar en los significados y significantes de todos los componentes a los cuales recurrimos en nuestros usos y costumbres en realidad estamos logrando una comunión o “común unión” con aquello que sentimos, percibimos o llamamos sagrado.

Cuando entendemos a la perfección lo que hacemos en realidad creamos un espacio y un ambiente en el cual trascendemos lo terrenal y logramos la integración dual de lo terrenal, material, con lo celestial, intangible.

En esta sintonía es como hacemos sonar los Atecocollis para que nuestra hermosa cultura de Anahuac siga resonando en todos los espacios y se logre que el conocimiento de nuestros ancestros se despierte en cada hombre y mujer.

Que esa vibración que se genera en cada ceremonia enseñada y transmitida por nuestros abuelos llegue a nuestro inconsciente colectivo y despierte nuestra memoria oculta, son los mejores deseos de tu hermano Tlahuilcoatl.