Paquini Yancuic Xihuitl Matlactlihuan Yei Tecpatl
Feliz Año Nuevo Trece Pedernal

Basados en la cuenta del tiempo Tolteca ¿qué caracteriza al año trece pedernal?

Comencemos a reflexionar el significado del número trece para las tradiciones del México antiguo. El trece es un número asociado a la completud. Recordemos que desde la perspectiva de los antiguos mexicanos el tiempo tiene una secuencia circular y que asciende en espiral, por lo cual todo aquello que realizas tarde o temprano regresará a ti. En este sentido el numeral trece es la conclusión de un ciclo, es el punto de cierre y comienzo, es el momento de retorno.
Trece son los cielos que anteceden al Omeyocan o casa de la dualidad creadora en lo profundo del Universo y está asociado al planeta Venus, ya que en un Huehuetiliztli o gran periodo de 104 años hay trece ciclos sinódicos de este astro. Igualmente son trece las lunaciones llenas que se dan en un Xihuitl o período de 365 días.


El trece es un número regido por Cihuacoatl – Citalinicue “la mujer serpiente con falda de estrellas”. Al gobernante en turno de Mexihco Tenochtitlan le llamaban Cihuacoatl que no es más que trascender el género, o sea dejar de tomar como punto de partida el sexo de la persona y aprender a ver en nuestros hermanos y hermanas a un ser creado por la misma sustancia que nosotros “el espíritu”, y reconocer que con nuestra muerte nuestras cenizas serán depositadas en la misma tierra que nos alimenta y nos da un hogar.

En síntesis el numeral trece indica el momento de realizar la integración con el Tloque Nahuaque “el dueño de lo que está cerca y junto a todas las cosas”, el omnipresente. Este año que comienza está destinado a hacer oración e integración de nuestro espíritu al dador de vida, comportarnos como hermanos independientemente del sexo que nos ha correspondido de manera biológica. Si trascendemos este aspecto estaremos en estado de unidad.

El Tecpatl o pedernal simboliza un rayo solar. Este cuchillo de obsidiana es el arma con la cual se realizan los sacrificios humanos, con él se extrae el corazón para entregarlo al Padre Sol y darle vida. A esto hay que darle una adecuada lectura ya que si lo vemos desde la filosofía ancestral significa llevar los rayos del Sol hasta lo más profundo de nuestro corazón para ponerlo al servicio. El verdadero sacrificio humano del cual hablaban nuestros ancestros es entregar nuestro corazón a la fuente de vida y movimiento, Tonatiuh porque él es la gran ventana por la cual se asoma Ipalnemohuani “el dador de vida” y nos hace llegar su esencia en pedernales que se encajan para fecundar la Madre Tierra. Esta interpretación es la que los europeos nunca pudieron comprender y la trasgiversaron para justificar su invasión y saqueo.
La esencia de un verdadero guerrero consiste en la práctica del sacrificio humano pues ha terminado con su egoísmo y se ha convertido en alimento de su pueblo.

Este año trece pedernal es para tener presente nuestro origen dual (Padre Cosmos – Madre Tierra) y hacer servicio para sanar a nuestro pueblo a través de cada una de las acciones que realicemos.
El pedernal tiene varias funciones, una de ellas es abrir espacio para llegar a lo profundo de las cosas, es el discernimiento de los pensamientos luminosos. Es la espada que nos abre el camino con un sentido de reflexión y análisis justo y equilibrado pues el filo exacto de la navaja no se orienta hacia ningún lado, por el contrario está en el preciso centro de las cosas.
También el cuchillo de obsidiana puede cortar, desprender. Es un buen elemento que nos ayuda a quitar la piel vieja que es todo aquello que nos estorba de nuestro pasado.

Quien rige a este año trece pedernal es Chalchiuhtlicue “la de faldas de jade”.
Chalchiuhtlicue es el agua en su estado femenino que corre por manantiales, ríos, lagos y mares. Un Chalchihuitl o “cuenta de jade” simboliza una gota de lluvia que rueda y corre sobre la tierral. Nuestros abuelos decían que la Madre Tierra se adorna con jades y tenían toda la razón, si observamos desde las alturas las lagunas y mares así como los ríos veríamos que son cuentas de jade que se engarzan para crear un collar que embellece a Tonantzin Tlalli “nuestra venerable Madre Tierra”.
El agua nos da una enseñanza  y una lección muy profunda “la flexibilidad”. El agua siempre se amolda al recipiente, por lo tanto Chalcuihtlicue es un arquetipo que nos enseña a caminar y correr sobre la piel de la Madre Tierra embelleciéndola con nuestras palabras y con nuestros actos, pero para lograrlo primero es indispensable saber adaptarnos siendo flexibles.
Regularmente los seres humanos hemos aprendido a estar permanentemente inconformes con lo que somos y con lo tenemos porque no hemos sido capaces de adaptarnos a la vida que nos hemos creado. Es importante aprender a vivir con dignidad porque si no somos felices con lo que tenemos, no lo seremos con nada.

Este año deberá estar dedicado a realizar ofrendas al agua que corre por la tierra. Es tiempo para valorar la importancia de Chalchiuhtlicue en nuestras vidas, ser aún mas conscientes de lo que ella hace por nosotros y de cómo la estamos ensuciando. Una forma de remediar nuestra falta de conciencia es tomando acción cuidándola y racionándola, pero sobre todo acudir a su nicho donde hay manantiales, ríos, lagunas y mares para darle ofrenda de flores, cantos, piedras de jade y humo de copal. Ésta es una manera activa de limpiar energéticamente el agua del planeta y a la vez limpiamos la sangre que corre por nuestras venas.

Con el Xihuitl Matlactlihuan Yei Tecpatl cerramos un Xiuhmolpilli o “gran atado de 52 años” y nos dispondremos a encender un fuego nuevo que de luz a un nuevo tiempo.
Nos ha correspondido vivir este tiempo porque el Universo, la tierra y nuestros ancestros han confiado en que tenemos la capacidad de sanar a nuestra Madre Tierra, sanar a la humanidad y reencontrarnos con nuestro origen (Padre Cosmos – Madre Tierra) que hemos olvidado.
Dispongámonos a ser parte de este nuevo tiempo que solamente con nuestra conciencia y unidad podemos crear. Aprovechemos lo más valioso que tenemos “el tiempo que se plasma en tu existencia, en tu presente”.
Recibe un abrazo de tu hermano Tlahuilcoatl



Elaborado por Tlahuilcoatl
Psic. Martín García
www.tlahuilcalli.org

tlahuilcalli@gmail.com