Paquini Yancuic Xihuitl Matlactlihuan Ome Acatl
Feliz Año Nuevo Doce Carrizo


Este 12 de marzo de 2011 al mediodía entra en vigor el año nuevo Tolteca Doce Carrizo.
En este punto nos encontramos a dos años previo a que se dé por concluido el Huehuetiliztli que es gran ciclo (o fin de calendario) y estaremos en la posibilidad de reunirnos como lo hacían nuestros ancestros para encender un fuego nuevo. Esto será en Marzo de 2013.
Ya dejamos atrás el Xihuitl Matlactlihuan ce Tochtli (año once conejo) y nos dispondremos a recibir este nuevo periodo solar que nos prepara para dar continuidad a un nuevo tiempo.
Recordemos que para nuestros ancestros Toltecas el tiempo no es un concepto lineal, por el contrario, es la unidad de espacio y presente. El tiempo como tal se manifiesta en el Nican Axcan, el aquí y ahora, un momento en el que confluyen todas las recurrencias del Universo mismo bajo la voluntad de Ipalnemohuani “Aquel por quien vivimos”

Este nuevo año Matlactlihuan Ome es para cada uno de nosotros una piedra sin escritura llena de posibilidades en la que escribiremos nuestro destino a cada momento, y si logramos conectarnos con su energía, daremos un gran salto en nuestro crecimiento personal y sobre todo, espiritual.
Vamos a reconocer y tener presente cada uno de sus elementos para crear en nosotros las herramientas y hacer de este plano terrenal un mejor espacio para vivir.
El numeral Doce visto desde la tradición oral de nuestros abuelos Toltecas es un momento en el que se concluye una etapa de experiencias. De alguna forma podemos decir que en los doce numerales están plasmados los trece que caracterizan la cuenta del tiempo. Si el tiempo lo trazamos en una línea con trece puntos y les asignamos un número veremos un espacio vacío (Fig. 1) y para nuestros abuelos el concepto de tiempo-espacio tiene un carácter tridimensional, por lo tanto, si juntamos los dos extremos veremos solo doce puntos (Fig 2). En la espiral del tiempo el 13 viene a ser el ascenso vertical que lleva al inicio de una nueva curva del tiempo (Fig 3).


Es esta la razón por la cual los antiguos mexicanos decían que en el numeral doce se concluye una etapa.

El doce es un número regido por Tlahuizcalpantecuhtli “El señor o protector de la región de la Luz”. Él es Venus en su manifestación matutina quien anuncia que el amanecer que está próximo, “es el lucero anunciador”. Tlahuizcalpantecuhtli es el gemelo precioso de Quetzalcoatl, la serpiente de plumas preciosas que simboliza la sabiduría. Por lo tanto este nuevo año es un tiempo en el que la luz debe estar muy presente en nuestra vida, en otras palabras, debemos tener mucha claridad hacia dónde queremos encaminar nuestras vidas pues el camino debe estar claro y luminoso. Es momento de dejar de perder el tiempo en las cosas superficiales de la vida pues quien esté conectado con la sabiduría dará un gran salto en su evolución personal que se traducirá simplemente en felicidad y amor.

 

El carrizo es un símbolo muy preciado para los antiguos Toltecas por variadas razonas, una de ellas es porque representa el bastón de Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl. Este bastón manifiesta la autoridad de quien es sabio y experimentado, es de quien da consejos para el bien vivir.
Otro de los significados del carrizo está asociado al plano terrenal pues en su cuerpo se vienen a unir el cielo con la tierra. Es una manera de hacer presente este espacio en el que habitamos hombres y mujeres.
El carrizo también simboliza nuestra columna vertebral, nuestro eje electromagnético que crea la unificación entre el espacio sideral con el terrenal desde nuestra materia corpórea, por lo tanto en este año no hay que dejar de tener presente y muy claro el papel que tenemos en esta vida que nos han prestado. Es una invitación del tiempo para que hagamos conciencia de que somos parte integral de una dualidad ya que por medio de nosotros se hace presente y vive el Padre Cielo y la Madre Tierra. Nuestro cuerpo es manifestación de la tierra y nuestro espíritu es manifestación de Ipalnemohuani “El dador de vida y movimiento”.

Este año Matlactlihuan Ome está regido por Tepeyollotl “El corazón de la montaña”. Tepeyolotli es Tezcatlipoca vestido con las pieles del Ocelote y porta las púas del autosacrificio. Si lo interpretamos con la forma poética y simbólica que siempre caracterizó a nuestros ancestros diremos que el Ocelote es la presencia del cielo en la tierra porque su piel asemeja al cielo estrellado. Es el cielo puesto y caminando sobre la piel de la Madre Tierra. El cielo es la armonía absoluta y la presencia viva de la dualidad ya que la oscuridad y la luz se complementan para crear un paisaje armónico, lleno de vida, color y movimiento.
El Ocelote nos hace recordar la fuerza del espíritu y sobre todo la introspección. Este animal siempre camina solo por el monte como si estuviera en búsqueda de sí mismo y es por esta razón que de él emerge Tezcatlipoca el “espejo humeante”, símbolo del autoconocimiento, de la auto-observación tan necesaria para crecer como personas. Lleva las púas del autosacrificio que no son más que la lucha con uno mismo para vencer las pasiones humanas como la pereza, vanidad, avaricia o lujuria. También el Tezcatlipoca nos invita a recordar que todo lo que percibimos forma parte de nosotros, si percibimos un árbol es parte nuestra, si percibimos un ave es parte de nosotros y si percibimos un defecto en los demás es porque también es parte de nosotros.
Este año requiere de nosotros mucha introspección y hermandad, darnos cuenta que somos lo mismo y que estamos relacionados con todo lo que nos rodea, haciendo conciencia de que si destruyo o altero lo que me rodea también me destruyo a mí y por el contrario, si hago que mi persona sea un instrumento de hermandad estaremos unificados en armonía y experimentaremos Paz, felicidad y Amor incondicional.
En RESUMEN este periodo que comienza es la conclusión de un ciclo en el que nos preparamos para dar un gran salto hacia la luz que emana Tlahuizcalpantecuhtli, el gemelo de Quetzalcoatl. Es tiempo de conectarnos con la sabiduría que nos indique hacia donde queremos llevar nuestra vida. Es un tiempo que nos ofrece grandes oportunidades de crecimiento para quien haya trabajado en sí mismo. La energía del año carrizo proveerá de mucha energía para quien quiera tomarla y crear un mejor espacio de vida en la tierra. A quienes lleguen a sintonizarse se despertará la serpiente bífida del Quetzalcoatl en la columna vertebral y esto se transformará en sentidos más despiertos.
Es un año para visitar las montañas y hacer introspección, para tomar energía del cosmos y hacerla actuar en la tierra con nuestra voluntad. La fuerza de Tepeyollotl traerá autoconocimiento y fortalecerá nuestro espíritu.
¡Es el momento de trabajar para el gran salto hacia nuestra integración, las energías están acomodadas para ello, aprovechémoslas, ésta es la invitación que nos hacen nuestros abuelos!
Elaborado por Tlahuilcoatl
Psic. Martín García
www.tlahuilcalli.org

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